¿Qué se debe de hacer cuándo se ha tocado fondo? ¿Qué se hace cuándo después de caerte una y otra vez y levantarte cada una de ellas te vuelven a tirar a la lona? Cuándo dedicas tu vida a demostrar que puedes cambiar, cuándo se lo demuestras y el resultado es acabar sintiendo que lo has perdido todo.
Hacía tantísimo tiempo que no me sentía tan mal, tan como una mierda, que no lloro sólo por rabia y por conservar el mínimo orgullo que me queda.
Sigue pasando el tiempo, y sigue la gente sin valorar lo que se tiene y a la vez se desprecia.
Y ya no se qué hacer. Para que seguir intentándolo. He fracasado en todo lo que he intentado conseguir. En todo lo que he amado.
No han cesado de destrozar este corazón, al que ya sólo le queda rabia. El mismo que hace un año decía que iba bien por ese camino: que no me dejasen de atar, que si lo hacían volverían a destrozarlo. Que siguiera siendo un cabrón, un insensible y no sintiera el mínimo afecto por nadie. Maldito sea en que dejé de hacerle caso.
Me gustaría mentirle y decirle que no albergaré esperanzas de que algún día seas capaz de ver tu error. Pero mi corazón, el más idiota de todos, siempre esperará que alguien le cuide. Sólo se que ahora me toca entonar la canción más fea del mundo.
D.
viernes, 16 de mayo de 2014
domingo, 20 de abril de 2014
Vuelvo a dejar que pases.
Lo entendí hace tiempo, y las experiencias de personas (y la mía propia) que conozco hacen que lo corrobore.
Avanzar, como olvidar, es uno de los actos más complicados que hay en la vida.
Lo pasamos mal al intentar avanzar, por eso, cuándo llega a nosotros el pesimismo, la tristeza y el abandono no se tiende a avanzar sino a retroceder a aquello que nos impide avanzar, para sentirnos bien e intentar coger impulso para seguir hacia adelante.
No podemos avanzar si aún hay cosas que nos ligan al pasado. Hay muchas personas a nuestro alrededor, que nos quieren, que nos ayudan y que nos hacen ver que con ellas sería fácil avanzar, pero el ser humano es de género idiota y al final caemos a lo que durante tanto tiempo hemos intentado evitar.
Y ya en esta situación nos da por afirmar que ya que estamos otra vez partiendo de cero y que todo lo avanzado después de tanto tiempo ha quedado en balde, a lo mejor podríamos volver a recorrerlo con esa persona.
Porque ha habido personas que te han puesto mil trabas en el camino, más excusas y sólo riesgos. Que no te han demostrado nada o lo han hecho tarde y mal. Entonces llega la gran pregunta, ¿para que avanzar si lo único que me ha hecho feliz es el pasado?
A mí me ha ocurrido, y he vuelto a caer en el error de pensar en que nada volverá a ser como antes, que no tiene sentido llorarle al presente cuando el pasado llama a tu puerta. Y es que hay que pasarlo realmente mal para avanzar, y aún peor para no caer a aquellos "errores" que nos hicieron tan felices.
Al final, la esencia de esta vida consiste en eso. En compartirla con otro ser para no sentirnos sólos. Para que cuando estemos mal, alguien que realmente le importas incondicionalmente te eche un hombro por encima y te diga que esto sigue, que no te olvides de que seguirás tropezando, que comienza un nuevo día.
He creído (con lo ñoño que soy) que yo sería una de esas personas que no conciben la vida sin estar sólo. Que necesitaba que alguien me dijera que un día nuevo empieza pero con esa persona al lado.
La soledad de uno mismo es tan maravillosa que poca gente la conoce. Esas ganas de no depender de nadie. El amor es precioso, pero lo que jode y molesta no lo sabe nadie.
Y es que sé que al final de cada día la única persona que seguirá apoyándote en que vuelvas a tropezar una vez más serás tú mismo. Y eso ocurrirá cada uno de los días de nuestra vida.
Esa sensación de que un día nuevo comienza, que no sabes ni lo que te deparará, ni las veces que volverás a errar. Pero si sabes que ahí seguirás. Luchando por equivocarte hasta que exista un día en el que choques con algo que no quieras desprenderte nunca.
He tenido mucho tiempo en estos días para pensar, para encontrarme a mí mismo y para echar de menos a personas que no te das cuenta de lo que son hasta que las pierdes. Y he llegado a una conclusión.
Prometo que esta es la última que voy a retroceder.
D.
sábado, 22 de marzo de 2014
regalo de bodas del invierno
Tanto tiempo sin llamarte “mi vida”. Tanto tiempo sin escribirte a la cara. Esta vez sólo tú sabes que me dirijo a ti. Te escribo a toro pasado, después de la batalla, cuando dicen que todos somos generales.
Pero te juro que ha sido necesaria la distancia de un adiós y el tiempo de varios silencios para atreverme a esto. Te preguntarás por qué lo hago aquí y de esta manera. Que qué hace toda esta gente mirándonos. Que por qué nos tienen que estar escuchando. Tranquila. No les voy a contar nada que tú no quisieras que oyesen. Sólo están a modo de testigos, no de jueces, y ni van a hablar ni a decirnos nada.
Pero te juro que ha sido necesaria la distancia de un adiós y el tiempo de varios silencios para atreverme a esto. Te preguntarás por qué lo hago aquí y de esta manera. Que qué hace toda esta gente mirándonos. Que por qué nos tienen que estar escuchando. Tranquila. No les voy a contar nada que tú no quisieras que oyesen. Sólo están a modo de testigos, no de jueces, y ni van a hablar ni a decirnos nada.
El hecho, la verdad, es que te he estado echando tanto de menos que a veces me lloro encima. Te he buscado, no ya en otros brazos, sino en otras miradas, en otras caricias que no me hicieron olvidar las nuestras. El olvido se me fue de las manos y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuando y donde dejarte atrás. Imagínate cómo lo he pasado que he llegado a envidiar a los que aún no te conocen, porque ellos pueden soñarte a placer sin la angustia de saber que realmente existes.
A estas alturas ya todo es tarde. A medida que le daba puerta a tu ausencia, he ido echando paladas de otras tierras sobre esta añoranza tuya.
No me malinterpretes, no es ingratitud, es supervivencia. Tu, por tu parte, fijo que has abierto ya la jaula de tus ex, que deseaban desde hace tanto tiempo este momento. Salúdales, no te olvides de darles de comer de tanto en tanto y sobre todo pídeles perdón de mi parte por haberles hecho esperar.
No me malinterpretes, no es ingratitud, es supervivencia. Tu, por tu parte, fijo que has abierto ya la jaula de tus ex, que deseaban desde hace tanto tiempo este momento. Salúdales, no te olvides de darles de comer de tanto en tanto y sobre todo pídeles perdón de mi parte por haberles hecho esperar.
Acabadas presentaciones e impresentables, quiero decirte que nada de esto ha sido en vano. Siempre he creído que el arrepentimiento era el analgésico de los moralistas y el anestésico de los cobardes. Y, hoy por hoy, sigo valientemente orgulloso de haberlo intentado, de haberlo perdido todo y de haber sentido lo que tú me has hecho sentir.
Una relación puede ser el mejor espejo, a veces cóncavo, a veces convexo, jamás plano, que enfoque y descubra partes de ti que jamás habías visto desde esa perspectiva. "Estoy descubriendo que no es incompatible que tu seas un mujeriego con el hecho de que me quieras con locura". Nos hemos dolido hasta decir basta, nos hemos herido aún convalecientes, y nos hemos curado hasta resucitarnos casi del todo. Quien no haya fracasado como nosotros, no tiene ni puta idea de hasta donde se puede creer, querer y caer.
Que se aparten los Romeos y Julietas, que miren y aprendan los amantes, amandos y amados de cualquier época, raza y condición, que tú y yo hemos tocado todos los cielos del primero al séptimo, que tú y yo hemos mordido el polvo de todos los infiernos, que tú y yo nos hemos devuelto a la vida, a la muerte, y a todo lo que pueda haber entre medio.
<<¿Sabes cuando estás en una relación en la que todo va bien, no hay discusiones, parece que marcha como la seda, y sin embargo sabes perfectamente que ésa no es la persona? pues a mí, contigo, me pasa todo lo contrario...>>. Y te quedaste tan ancha.
Pero gracias a ti he descubierto muchas cosas. Que lo bueno de la ruptura es todo lo que pone en evidencia. Para empezar, lo más obvio, que seguro podríamos haberlo hecho mejor. Dejarse es sólo el principio del principio. Del psicoanálisis, de la psicopatía, de las psicrobacias. Segundo, se pone en evidencia el entorno de la relación. Como ocurre en la vida, los suburbios de un amor es donde suelen vivir las cosas más auténticas e indeseables del acto de quererse. Amigos, familia, conocidos, todos de pronto se sienten en la obligación moral de tomar partido, cuando nadie se lo ha pedido, y sobre todo, de tratar de entender las cosas que ni siquiera uno acierta a explicarse.
Ahora, con el deseo roto y la intuición dañada, uno intenta recobrar algún resquicio de credibilidad, primero ante uno mismo, luego ante los demás. Parece que, como te equivocaste, todas las promesas que quedan suspendidas en el calendario ejercen de cachitos de mentira contra la ingenuidad de cualquier nueva emoción. Te fallaste, y fallaste a todos los demás, así como a cualquier compromiso que puedas adoptar en un futuro inmediato, simplemente por el hecho de que éste no te funcionó como esperabas.
Pero gracias a ti he descubierto muchas cosas. Que lo bueno de la ruptura es todo lo que pone en evidencia. Para empezar, lo más obvio, que seguro podríamos haberlo hecho mejor. Dejarse es sólo el principio del principio. Del psicoanálisis, de la psicopatía, de las psicrobacias. Segundo, se pone en evidencia el entorno de la relación. Como ocurre en la vida, los suburbios de un amor es donde suelen vivir las cosas más auténticas e indeseables del acto de quererse. Amigos, familia, conocidos, todos de pronto se sienten en la obligación moral de tomar partido, cuando nadie se lo ha pedido, y sobre todo, de tratar de entender las cosas que ni siquiera uno acierta a explicarse.
Ahora, con el deseo roto y la intuición dañada, uno intenta recobrar algún resquicio de credibilidad, primero ante uno mismo, luego ante los demás. Parece que, como te equivocaste, todas las promesas que quedan suspendidas en el calendario ejercen de cachitos de mentira contra la ingenuidad de cualquier nueva emoción. Te fallaste, y fallaste a todos los demás, así como a cualquier compromiso que puedas adoptar en un futuro inmediato, simplemente por el hecho de que éste no te funcionó como esperabas.
Además, cada vez que fracases en una relación, no te preocupes, que vendrá algún capullo recordándote lo mucho que estabas dispuesto a invertir en esa relación. Es como si ése se alegrara de todo lo que ahora parece hecho añicos. Poca gente te viene a decir que hiciste bien en fiar, fiarte, confiar y confiarte. A poca gente le importa que aquello deba tener algún valor para ti, y que así no todo sea tiempo malgastado.
Por último, se puso en evidencia mi máxima favorita: que crecer es aprender a despedirse. Un proceso de aprendizaje en el que vamos ganando maestría, pues parece que cada vez nos despedimos mejor de las cosas, situaciones, y personas. Aquí tu has estado increíble. "Pues yo contigo esperaba aprender a no despedirme".
Supongo que no te importará que te lo diga ahora, pero has sido el referente, un nuevo paradigma, la nueva tabla de medidas en un universo pequeño y poco dado a las sorpresas hasta que tú llegaste. Creo que jamás estaré seguro de haberlo dejado contigo. Y eso es precisamente lo que te hace grande, lo que nos hizo grandes a los dos.
Ya solo nos queda la distancia de sabernos desde lejos. Algún día, como suele pasar por los barrios de esta edad, nos volveremos a encontrar, tu con alguien, yo con otra, y deberemos luchar contra esa naturaleza que nos amarró desde el principio, sorteándola con una sonrisa y alguna broma que sólo tú y yo entenderemos.
Si crecer es aprender a despedirse, tú me has enseñado a no querer despedirme, por mucho que no lo hayamos conseguido. Igual porque no supimos ver que si separas un adiós como nos hemos separado tú y yo, de cuajo y recién empezado, lo que te queda es la esperanza idiota con forma de petición tan absurda como a quién va dirigida, ese alguien en el que necesitas creer con todas tus fuerzas, ese alguien al que suplicas, por una vez y sin que sirva de precedente, que te haga caso, un deseo sincero dirigido a nada más y nada menos que a él.
Adiós.
Adiós.
Risto Mejide
El pensamiento negativo.
Y creo sinceramente que escribió este texto para definir mi situación actual. Gracias, genio.
No hay que ser muy inteligente para saber que nuestro tiempo ya pasó. Que nuestro verano terminó. Y que sólo queda desearte lo mejor. Te lo mereces.
No hay que ser muy inteligente para saber que nuestro tiempo ya pasó. Que nuestro verano terminó. Y que sólo queda desearte lo mejor. Te lo mereces.
D.
sábado, 15 de marzo de 2014
que divertido es jugar y bailar con tu lindo sexo.
Chicos y chicas de 13 y 14 años tienen más experiencia sexual que yo. Se mantienen más relaciones esporádicas con desconocidos. El concepto de follamigos ya es necesario. No hace falta ya ni ser novios, ni tener un mínimo de confianza. Tienes sexo y al terminar le preguntas cómo se llama.
Es cierto que existe mucho machismo en las relaciones sexuales: si un chico consigue mantener relaciones con una o varias es un maquina, un fiera, un crack y sin embargo si es al contrario son unas guarras, unas sueltas, etc. Creo que se es injusto en este tema, pero hay un factor que es clave en ello. Y es que ellas tienen el poder de elegir.
Las nuevas tecnologías tampoco ayudan mucho. Hay mucho guarreo y muchas chicas que se dejan, que es lo peor. Y tampoco se puede pretender tener novia o confiar en alguien cuando al mismo tiempo que hablando contigo está tonteando con tres más.
Algunas tienen novio como quién tiene un primo en Pamplona.
Y ya no hablemos del tema alcohol. La cantidad de copas que se toman es proporcional con la abertura de sus piernas, muchas veces independientemente de quién sea el guapo que viene a "cortejarlas". Teoría conocida en todo el mundo.
La niña nochera, aquella a la que todos los tíos conocen, justamente por cualquier cosa menos por ser una buena niña. La fama que te puedas crear por un comentario tiene un margen muy estrecho que hay que saber controlar.
Las chicas que están libres van a pasárselo bien, es decir, a disfrutar. La promiscuidad ya no tiene ningún peligro. Si no tienes sexo, no eres feliz, no se puede disfrutar de la vida. A los tres meses (o antes) sin sexo una mujer ya no tiene criterio o bien podemos aplicar lo antes dicho de los follamigos. No es necesario más de dos citas para acabar revolcándose en la primera cama, en el coche o en el parque.
Las mujeres son más reservadas que los chicos a la hora de hablarlo, pero no se puede decir lo mismo a la hora de aguantar su ausencia.
En general, que para encontrar una mujer decente en estos tiempos es así como una utopía, y encontrar a una chica con 18 años y que sea virgen es motivo de asombro.
Y sí, soy un misogino, un homófobo, un mujeriego y todos los calificativos que me queráis poner, pero a veces me dan ganas de perder la cabeza por esa chica con tanto rollo, tan rock&roll y empezar a creer que puedo confiar en ella. Que puedo confiar en alguien.
D.
lunes, 3 de marzo de 2014
carta a los corazones rotos.
Queridos corazones rotos,
Está vez no voy a hablar de mí. Voy a hablar de aquellos que se dejaron la piel en luchar por una causa, por darlo todo hasta el último día, y por cómo todo buen hijo de vecino idiota, creerse que todo estaba bajo control. Vosotros creísteis que el día no iba a llegar. Que ella nunca se iba a separar de vosotros. Que gran error cometisteis. Pero es normal, yo también lo hice. Supongo que es cuestión de vida.
Yo he pasado lo mismo que vosotros, a mi también me han clavado un puñal en el corazón: las fechas, los recuerdos, el volver a verla, llegar a casa, tumbarse en la cama para ir a dormir y darse cuenta de lo mal que se pasa, empapando de lágrimas la almohada.
Yo sé porque estáis así. He tenido la gran suerte de conocerlas y creerme, son mujeres excepcionales. Las grandes historias y los capítulos más largos os pertenecerán a vosotros. Tranquilos, no pretendo haceros sombra.
Y quiero recordaros algo. Ellas también piensan en vosotros. Más de lo que creéis. A veces incluso lo darían todo por volver a tenerlo. Pero tomaron una decisión y deben de ser consecuentes con ella. Yo también soy experto en segundas oportunidades, pero no valen de nada más que para perder vuestro tiempo en avanzar. Al fin y al cabo, si no funcionó una vez...
A vosotros, jóvenes inexpertos, novatos en esto de la soledad, sólo os doy un consejo. Paciencia.
Todo llegará. El primer amor es diferente al resto, es el inolvidable, el que más errores se comete y el más noble e inocente. Dejad pasar el tiempo y algún día alguien os hará sentir lo mismo.
No tengáis prisa porque llegue. Lo hará. Si ellas consiguieron enamorarse de vosotros, otras lo harán. Daros tiempo, sois jóvenes aún, acabaréis volviendo a encontrar el amor. Encontraréis a alguien que os quiera.
Y sobre todo lo más importante, nunca retrocedáis en vuestro camino. Ellas serán un inolvidable recuerdo, pero vivir del recuerdo es lo más peligroso que le puede pasar a una persona.
Lo conseguiréis. No tengáis prisa. Miradme a mí, yo aún lo sigo esperando.
Está vez no voy a hablar de mí. Voy a hablar de aquellos que se dejaron la piel en luchar por una causa, por darlo todo hasta el último día, y por cómo todo buen hijo de vecino idiota, creerse que todo estaba bajo control. Vosotros creísteis que el día no iba a llegar. Que ella nunca se iba a separar de vosotros. Que gran error cometisteis. Pero es normal, yo también lo hice. Supongo que es cuestión de vida.
Yo he pasado lo mismo que vosotros, a mi también me han clavado un puñal en el corazón: las fechas, los recuerdos, el volver a verla, llegar a casa, tumbarse en la cama para ir a dormir y darse cuenta de lo mal que se pasa, empapando de lágrimas la almohada.
Yo sé porque estáis así. He tenido la gran suerte de conocerlas y creerme, son mujeres excepcionales. Las grandes historias y los capítulos más largos os pertenecerán a vosotros. Tranquilos, no pretendo haceros sombra.
Y quiero recordaros algo. Ellas también piensan en vosotros. Más de lo que creéis. A veces incluso lo darían todo por volver a tenerlo. Pero tomaron una decisión y deben de ser consecuentes con ella. Yo también soy experto en segundas oportunidades, pero no valen de nada más que para perder vuestro tiempo en avanzar. Al fin y al cabo, si no funcionó una vez...
A vosotros, jóvenes inexpertos, novatos en esto de la soledad, sólo os doy un consejo. Paciencia.
Todo llegará. El primer amor es diferente al resto, es el inolvidable, el que más errores se comete y el más noble e inocente. Dejad pasar el tiempo y algún día alguien os hará sentir lo mismo.
No tengáis prisa porque llegue. Lo hará. Si ellas consiguieron enamorarse de vosotros, otras lo harán. Daros tiempo, sois jóvenes aún, acabaréis volviendo a encontrar el amor. Encontraréis a alguien que os quiera.
Y sobre todo lo más importante, nunca retrocedáis en vuestro camino. Ellas serán un inolvidable recuerdo, pero vivir del recuerdo es lo más peligroso que le puede pasar a una persona.
Lo conseguiréis. No tengáis prisa. Miradme a mí, yo aún lo sigo esperando.
Un respetuoso saludo,
D.
jueves, 27 de febrero de 2014
autoengaño.
A veces creo que hago bien en no confiar en nadie. El piropo más bonito que me pueden decir es que soy un egoísta. La idiotez humana no tiene límites, y cada vez que confías más en que existen personas que no tienen complejo de egoísmo, llega la vida y te da una hostia.
Joder como me encanta ser un egoísta.
Estoy tan cansado de que me toquen los coj... sin yo pedirlo que a veces prefiero que aunque me duela, no me mientan, antes que perder el tiempo haciendo el idiota.
Lo peor no es que la gente mienta. Es que ya estamos tan acostumbrados a la mentira. Estamos tan mentidos que incluso algunas verdades nos parecen mentira. Como para fiarse de alguien...
Alguien, de pronto, se le ocurre la brillante idea de ser honesto y la gente se sorprende, es noticia, no salen de su asombro. ¿Que le ocurrirá a ese para decir lo que realmente piensa? La gente prefiere que le piensen las cosas, que se las den por mentida para que de esa manera no tengan que planteárselas.
Y cada vez son mas los que son capaces de engañar a todos durante todo el tiempo. Y a si mismos...
Aprendí que la gente, tarde o temprano, se despedirá de tu vida. Y cuánto antes se asimile, menos dura será la caída.
Al fin y al cabo todas nuestras decisiones son en beneficio nuestro, es decir, todos somos unos egoístas.
No soy tan mala persona como creía ser...Al fin y al cabo todos somos iguales.
D.
domingo, 16 de febrero de 2014
saber dónde se quiere estar
Cuando quieres algo lo demuestras, peleas por ello, mueres por la causa. Intentas demostrarle cuanto la valoras, cuánto la respetas y todo lo que estarías a dar por ella. Sin ponerle nombre ni número.
Perder el norte. Pasarlo bien. Pasarlo mal. Joderse. Son cosas que vienen implícitas cuando quieres demostrar algo.
Creo que sé lo que te ocurre. Y no sé que haces aquí, refugiándote entre mis palabras. Fuiste algo efímero. Ahora te toca disfrutar y besar otros labios sin pensar en quién te tiene en la cabeza. Lo único que quiero es que sonrías como unos meses atrás hacías. No quiero saber si lo echas tanto de menos como lo hago yo.
No me da miedo quedarme sólo, tenía miedo a quedarme sin ti. Al fin y al cabo aprendí a vivir así. Y me acabó gustando. Lo peor es que no sé que hacer para intentar que no estés mal. Esto se ha ido pudriendo con el paso del tiempo y ya no sabemos ni que hacer con ello.
Ni soy tan bueno ni tan malo como la gente dice. Puede que si sea un egoísta porque te quiero sólo para mí.
Cuando dos personas se quieren, todo debería ser fácil y si no lo es significa que no es la persona indicada. Yo para no variar siempre me doy cuenta de ello tarde. Curioso también quién me ha echo darme cuenta de ello, aunque sea indirectamente.
Porque al final los imposibles, imposibles son. Y uno se empieza a cansar. Y entonces es cuando uno se deja ir, y ya no espera nada. No siempre se gana, a veces se aprende.
Resulta que lo mejor es echarse a un lado. Y a veces lo mejor es decirse adiós. Nunca te olvidaré.
No queda otra más que decir, hasta mañana.
D.
Perder el norte. Pasarlo bien. Pasarlo mal. Joderse. Son cosas que vienen implícitas cuando quieres demostrar algo.
Creo que sé lo que te ocurre. Y no sé que haces aquí, refugiándote entre mis palabras. Fuiste algo efímero. Ahora te toca disfrutar y besar otros labios sin pensar en quién te tiene en la cabeza. Lo único que quiero es que sonrías como unos meses atrás hacías. No quiero saber si lo echas tanto de menos como lo hago yo.
No me da miedo quedarme sólo, tenía miedo a quedarme sin ti. Al fin y al cabo aprendí a vivir así. Y me acabó gustando. Lo peor es que no sé que hacer para intentar que no estés mal. Esto se ha ido pudriendo con el paso del tiempo y ya no sabemos ni que hacer con ello.
Ni soy tan bueno ni tan malo como la gente dice. Puede que si sea un egoísta porque te quiero sólo para mí.
Cuando dos personas se quieren, todo debería ser fácil y si no lo es significa que no es la persona indicada. Yo para no variar siempre me doy cuenta de ello tarde. Curioso también quién me ha echo darme cuenta de ello, aunque sea indirectamente.
Porque al final los imposibles, imposibles son. Y uno se empieza a cansar. Y entonces es cuando uno se deja ir, y ya no espera nada. No siempre se gana, a veces se aprende.
Resulta que lo mejor es echarse a un lado. Y a veces lo mejor es decirse adiós. Nunca te olvidaré.
No queda otra más que decir, hasta mañana.
D.
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