Cuando quieres algo lo demuestras, peleas por ello, mueres por la causa. Intentas demostrarle cuanto la valoras, cuánto la respetas y todo lo que estarías a dar por ella. Sin ponerle nombre ni número.
Perder el norte. Pasarlo bien. Pasarlo mal. Joderse. Son cosas que vienen implícitas cuando quieres demostrar algo.
Creo que sé lo que te ocurre. Y no sé que haces aquí, refugiándote entre mis palabras. Fuiste algo efímero. Ahora te toca disfrutar y besar otros labios sin pensar en quién te tiene en la cabeza. Lo único que quiero es que sonrías como unos meses atrás hacías. No quiero saber si lo echas tanto de menos como lo hago yo.
No me da miedo quedarme sólo, tenía miedo a quedarme sin ti. Al fin y al cabo aprendí a vivir así. Y me acabó gustando. Lo peor es que no sé que hacer para intentar que no estés mal. Esto se ha ido pudriendo con el paso del tiempo y ya no sabemos ni que hacer con ello.
Ni soy tan bueno ni tan malo como la gente dice. Puede que si sea un egoísta porque te quiero sólo para mí.
Cuando dos personas se quieren, todo debería ser fácil y si no lo es significa que no es la persona indicada. Yo para no variar siempre me doy cuenta de ello tarde. Curioso también quién me ha echo darme cuenta de ello, aunque sea indirectamente.
Porque al final los imposibles, imposibles son. Y uno se empieza a cansar. Y entonces es cuando uno se deja ir, y ya no espera nada. No siempre se gana, a veces se aprende.
Resulta que lo mejor es echarse a un lado. Y a veces lo mejor es decirse adiós. Nunca te olvidaré.
No queda otra más que decir, hasta mañana.
D.

No hay comentarios:
Publicar un comentario